§02 — El kanban como cuaderno
Texto plano antes que avatares, secciones numeradas antes que tableros de colores. Una defensa del tablero austero.
Los tableros kanban modernos se parecen a paneles de control de avión. Cada tarjeta lleva avatar, etiquetas de colores, prioridad codificada, fecha relativa ("hace 2 días"), un contador de comentarios y un icono que indica si tiene attachments. El resultado es una pantalla que vibra. Mucha información, poca legibilidad.
El kanban de pendi no se ve así.
Lo que sacamos
- Avatares. El nombre escrito alcanza. El círculo con foto consume espacio sin agregar información que no esté en el texto.
- Etiquetas de colores como sistema primario. Los colores acompañan a los datos, no los reemplazan. Una tarjeta "urgente" lo dice con la palabra "urgente", no con un punto rojo.
- Fechas relativas. "Hace 2 días" obliga al cerebro a hacer una conversión. La fecha absoluta (
9 may) no. - Iconografía decorativa. Si un icono no representa una acción distinta, no está.
Lo que dejamos
Texto. Más texto. Algún rastro de tipografía editorial (Fraunces en los títulos largos) que recuerda que estás leyendo, no operando.
Un cuaderno bien hecho se hojea sin pensar. Un panel de control mal hecho exige aprender qué significa cada widget cada vez que volvés.
Queremos que el kanban se hojee.
La concesión visual
Hay una sola intervención decorativa: la línea vermilion debajo de los títulos de columna. No mide nada. No es una métrica. Es un acento gráfico, como el subrayado a mano sobre un encabezado en un cuaderno físico. Está ahí porque el ojo necesita un punto de descanso entre el blanco del fondo y el negro del texto.
Todo lo demás es funcional.